La cabra
Propuesta cuenta este cuento a tus nietos, hijos, sobrinos y pídele que haga un dibujo o anímate tu. Si me la envías la publicamos.
—Quiero una cabra para ordenarla y tener leche fresca cada mañana.
Como cuando era pequeña y vivía en la huerta, con sus padres. Allí había gallinas, y un burro, y una cabra que se llamaba no sé cómo, que ella ordeñaba de pequeña sentada en un cubo del revés.
Pero nosotros vivíamos en la casa del pueblo y había un patio, con una casita pequeñita donde dormía Saturnino.
De pronto me pareció oír un "bee-bee" era el balido de una cabra.
Ya lo creo que la vi.
La vi comiéndose las flores de las macetas del patio, no dejó ni un geranio.
La vi subida a la mesa de la cocina, muy tranquila, mirándonos desde arriba.
La vi pasando por el pasillo, que era estrecho, y raspando la pared con los cuernos: ris, ras.
Y vi a Saturnino en un rincón, con los ojos redondos, sin entender nada.
Me eché a reír.
—¿De qué te ríes? —dijo mi madre.
Se lo conté y mi madre también se se rió. Y mi padre al vernos también se echó a reír. Cuando llegaron mis hermanos también se riyeron. Todos nos reímos.
Y nos bebimos un vaso de leche cada uno.
Fin
Proposta explica-li aquest conte als teus néts, filles, nebots i demanar-li que facin un dibuix. Si la envíes, la publiquem.
La cabra
Un dia la meva mama va dir:
—Vull una cabra, per munyir-la i tenir llet fresca cada matí.
Com quan era petita i vivia a l'hort, amb els seus pares. Allà hi havia gallines, i un burro, i una cabra que es deia no sé com, que ella munyia asseguda en una galleda del revés.
Però nosaltres vivíem a la casa del poble, i hi havia un pati, amb una caseta petitona on dormia el Saturní.
De sobte em va semblar sentir un «bee, bee». Era el balut d'una cabra.
I tant que la vaig veure.
La vaig veure menjant-se les flors de les torretes del pati: no en va deixar ni un gerani.
La vaig veure enfilada a la taula de la cuina, ben tranquil·la, mirant-nos des de dalt.
La vaig veure passant pel passadís, que era estret, i rascant la paret amb les banyes: ris, ras.
I vaig veure el Saturní en un racó, amb els ulls ben rodons, sense entendre res.
Em vaig posar a riure.
—De què rius? —va dir la meva mare.
Li ho vaig explicar, i la meva mare també va riure. I el meu pare, en veure'ns, també es va posar a riure. Quan van arribar els meus germans, també van riure. Tots vam riure.
I ens vam beure un got de llet cadascú.
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