Saturní
Versión en castellano, para familia que quieran cambiar Pepe por "otro nombre"
Cuando Pepe era pequeño vivía en una casa grande en el pueblo de mis padres.
En la casa había un patio, con una casita pequeñita donde dormía un pato que se llamaba Saturnino.
Cada mañana, cuando amanecía, Saturnino cruzaba la puerta de la casa y "cloc, cloc" se iba calle arriba, hasta que llegaba a la escuela donde los niños y las niñas le saludaban "Buenos días, Saturnino" y él respondía muy contento "cuac cuac".
Después seguía paseando por el jardín hasta llegar al parque, picoteando aquí y allá gusanos, hormigas e hierbecitas y otras cosas que le gustaban.
Algunas veces se había alejado tanto que se hacía de noche, entraba en cualquier casa que todavía tuviera la puerta abierta. Por la mañana, cuando amanecía, salía por la puerta como era su costumbre. Los dueños de la casa, al verlo marchar, se miraban con los ojos bien abiertos, mirando una cosa de color blanco resplandeciente en el suelo, y se ponían muy contentos al ver que donde había dormido Saturnino había puesto un huevo bien grande, y decían: ¡Gracias, Saturnino!
Así fue como descubrieron el secreto de la pata que se llamaba Saturnino.
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