Linaje Artacho
Como ya hemos dicho en otro artículo, el linaje de Artacho tiene sus orígenes allá por el siglo XII o XIII en tierras de Vizcaya, desde allí se expandieron por lo que en aquella época eran los diferentes reinos cristianos y que estaban en guerra contra los musulmanes, los Artacho “castellanos viejos” acompañaron a los reyes en sus batallas y de esta forma habían conseguido la hidalguía.
La historia de Benamejí está íntimamente ligada a cristianos y musulmanes: Benamejí había sido tierra de moros desde el siglo VIII, bajo el esplendor de Al-Ándalus, durante cinco siglos Benamejí había pertenecido al reino de Granada hasta que el rey San Fernando, en el año 1240, lo conquistó y cedió a la Orden Militar de Santiago. Los siguientes años el pueblo fue pasando de manos cristianas a musulmanas y al revés durante más de 100 años. Con tanta guerra la población mudéjar de Benamejí había sufrido y se había reducido en número.
El año 1942 es conocido por todos como el año del descubrimiento de América, por aquella
época Isabel y Fernando, los Reyes Católicos, estaban en plena reconquista y Benamejí estaba en el camino al reino de Granada, por este motivo en abril del 1485 el rey Don Fernando el Católico que iba sitiar Ronda, pasó por Benamejí y ni corto ni perezoso quiso dar una lección a la población mudéjar de Benamejí, la tomó por asalto y la incendió, ahorcó a más de 100 habitantes y se llevó presos al resto, sin distinguir entre edades, ni genero. El rey quiso dar un ejemplar castigo a las poblaciones que como Benamejí eran mudéjares (moros en tierras cristianas).
Los reyes necesitaban dinero para mantener sus guerras europeas, a cambio de 558.823 reales Carlos I de España (y V de Alemania) le concede a un rico de Burgos, Don Diego de Bernuy, en 1548 la propiedad de Benamejí. Don Diego era propietario de tierras, pastos, olivares, viñas, animales, fuentes, ríos “desde la piedra del rio hasta la hoja del monte” es decir todo lo que hubiera en Benamejí (incluida Palenciana y la Dehesa de Boyal)
Al comprobar todas sus posesiones se encontró que Benamejí tenía Villa poblada con alcalde seglar y eclesiástico y un total de 76 vecinos (según censo del 1547 del padrón realizado por el Ayuntamiento de Estepa)
Para hacer rentables y productivas estas tierras el nuevo propietario hizo un documento “La carta Puebla” donde explicaba los derechos y deberes de quienes vivían en Benamejí, Don Diego se comprometía a hacer un puente, una iglesia, dotarla de cura… lo que hoy llamaríamos urbanizar el territorio y a cambio los impuestos o rentas que cobraría a los habitantes de Benamejí. También explicaba que daría a cada vecino una tierra donde poder plantar y que esta tierra pasaría a ser suya y con derecho de herencia. La carta fue registrada ante tres notarios Gonzalo de Porras, Alonso de Ortiz y Juan de Arpiñez
El 6 de marzo de 1.549, Anton Martín, pregonero, grito claro y alto en la plaza pública (donde ahora está el paseo) la Carta Puebla, entre los que comparecieron a rendirle pleito, no había ningún Artacho.
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